Hasta las ms clsicas han sucumbido a lo ugly luciendo sin remilgos zapatos aparatosos, abrigos exagerados o gafas y cortes de pelo que, lejos de favorecer, nos desfiguran. Ahora que esta tendencia ya no nos sorprende por su fesmo, indagamos en su poder como discurso y te aseguramos que entre tus ugly sneakers, Caravaiggio y Trump, hay cierta relacin…

En 2013, Phoebe Philo convirti el modelo Arizona de la sandalia alemana Birkenstock en una pieza de visn, clave en la coleccin de Cline de aquel ao. En un reportaje para The Washington Post, Susie Sheffman, consultora y estilista de moda sita ese hecho el ltimo renacimiento de la «moda fea» a la que ya estamos ms que acostumbrados: «todos los crticos y expertos en moda vieron que por fin se acercaba algo totalmente diferente. Algo as como un esnobismo inverso», defini Sheffman.

Mucho antes, a finales de la dcada de los 90, Prada se haba adaptado a esa esttica a travs de sus mallas y colores oscuros y firmas como Gucci,Balenciaga o Vetements han sabido capitalizar la tendencia y marcar el comps de ese esnobismo inverso y s, feo, que en la actualidad ya no tiene nada de sorprendente.

Daniel Crdoba-Mendiola es director estratgico en The Hunter, su consultora de innovacin y tendencias. Nos atiende desde Nueva York, donde, curiosamente, est visitando la muestra del ao, quiz de la dcada, «Camp: notes of Fasion» en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

«La belleza negativa, igual que el Camp o el Kitsch no es ms que una categora esttica ms que lleva presente en las artes plsticas y en otras disciplinas desde el Barroco. Se trata de una categora que tiende a emerger cuando existen polarizaciones sociales, polticas y econmicas como las actuales. En esos momentos, todas las categoras que tienen un componente transgresor o exagerado se extreman como respuesta a esas polarizaciones», nos explica.

Si la crisis econmica de 2009 nos dio a Lady Gaga -primer ejemplo global de belleza negativa- ahora, cuestiones como el rechazo a la inmigracin, la cada de los lmites de las identidades de gnero o los populismos, con el efecto Trump a la cabeza, «nos han trado el fenmeno de la fealdad en forma de respuesta por parte de firmas como la Sarah Burton de Alexander McQueen o de Gucci. Estas firmas ponen en duda todas esas polarizaciones y al traducir esa duda en un entorno como la moda tiene mucho ms efecto que un cuadro porque la moda es un arte aplicada y no contemplativa», afirma el experto.

Para ayudar a que nos situemos, Crdoba-Mendiola expone que «todas estas manifestaciones de belleza negativa y fealdad se remiten a Caravaggio», pero lo interesante de su expresin en la moda es que esa fealdad se apropia de contextos expresivos de otras dos categoras como el Kitsch -o esttica del mal gusto-y el Camp, -la esttica del mal gusto consciente de su mal gusto-.«Adems, la moda se apropia de la transgresin», revela. El resultado es la tormenta perfecta porque en el sector moda «el efecto de estas manifestaciones bascula perfectamente entre el rechazo y la sorpresa. Como la moda tiene una funcin, que es vender, estira los lmites de la belleza negativa hasta la provocacin pero nunca hasta el rechazo». O sea, que lo que llevamos puesto desde hace un par de aos es Camp, Kitsch y transgresor y nosotras sin saberlo.

Preguntado acerca de por qu los consumidores aceptamos sin rechistar esa fealdad (cuyo mximo exponente es Prada al subvertir los cdigos de la belleza cannica) o esa belleza negativa (con Gucci como ejemplo ms representativo), la respuesta de Crdoba-Mendiola es tajante: «porque el consumidor no lo percibe como fesmo ni como belleza negativa sino como una novedad sorprendente y diferente que, mientras no afecte directamente con su sensibilidad esttica o gustos personales o sociales le conecta con lo moderno, lo actual, la tendencia… y por eso lo acepta». Es decir, por esa perfecta basculacin entre el rechazo y la sorpresa que logra la moda y no logran otras artes menos vinculadas a las lgicas del mercado.

Llegados a este punto y viendo el panorama poltico, social y econmico que nos rodea, es lgico preguntarse cunto le quedan a las ugly sneakers en nuestro armario. El experto no lo sabe, pero aventura que la fealdad convivir con los dos fenmenos que nos rodean en la actualidad y que tampoco son espontneos ni arbitrarios: «Por un lado est lo industrioso, representado por Dries Van Noten y el diseador de interiores Vincent Van Duysen y que nace como respuesta a la elevacin y reivindicacin de lo cotidiano a travs del Hygge dans y otros estilos de vida prximos de los que hemos odo hablar mucho ltimamente. Por otro, estn las bellezas sublimadas, que representara Virgil Abloh en Off White y Vuitton. Con ambas y otros fenmenos convivir lo ugly seguramente», aventura.

Ni autoestima, ni practicidad, ni aburrimiento o las tres cosas juntas y agitadas para contestar -generalmente sin saber que eso es lo que estamos haciendo- a un contexto social, poltico y econmico en el que la belleza positiva, cannica, proporcionada y simtrica deja paso a la belleza negativa o incluso la fealdad. Una esttica ms que, al menos en el plano esttico, nos agrada tanto como para llevarla puesta.





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