Según Isabel Marant, Claudie Pierlot, Louis Vuitton o Sandro, es posible. Sólo hay que tener en cuenta una cosa: no cojas demasiada carrerilla.

El mono es esa prenda que parece comodísima y todoterreno pero que en realidad no lo es. Una pieza única implica alguna que otra atadura, siendo la cremallera precisamente lo más liberador. A partir de ahora lo verás en todas partes pero antes de acometer la inversión debemos repasar estos puntos:

1. El color en el que más se lleva es en blanco, por eso si tienes miedo de estar recreando el atuendo de un apicultor en lugar de dar a entender que manejas al dedillo las tendencias, juega las cartas de los accesorios. Añade un cinturón, un pañuelo de seda al cuello, o vístelo sobre una camisa y bajo una blazer. El mono será la base sólida de un look sofisticado y no un sólido fundamento para que tus vecinos piensen que estás haciendo cajas pues te estás mudando.

2. Otro prototipo en el que será fácil caer es el de pasarnos de sexis. Esa imagen de Buscando a Jacks permanece en nuestro imaginario junto a una señal roja de: ¡cuidado! El mono que se lleva esta primavera no es el las bodas con “invitadas diferentes” sino tirando a Kristin Scott Thomas en El paciente inglés. Para ganar el Oscar a la mejor película, el maquillaje, por tanto, debe ser natural. Olvídate del labio rojo. Quizá alguna pequita a la vista…

3. En tejidos más rígidos como el dénim o ligeros con estampados, ésta es una selección de nuestros favoritos.

4. Se lleva el mono tanto como el oversize.Un patrón amplio calla las bocas de quienes opinan que no sirve para todas las siluetas. Nadie sabrá si llevas la 34 o la 40. Siempre ha sido lo bueno del oversize.

5. Ni mochila ni deportivas (menos aún la riñonera). Todo lo anterior está de moda pero lo relegaremos para otros looks. Te sugerimos algunos accesorios y prendas extra que reducirán el punto excursionista.





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