Los aprendices de la segunda temporada del talent show buscan ganar el Maniqu de Oro

Aos de trabajo versus diez semanas en prime time televisivo. Lorenzo Caprile, Palomo Spain y Mara Escot, jueces de Maestros de la Costura, han descubierto una nueva versin de s mismos de la mano de la fama. Caprile ha desempeado (segn definicin propia) el papel de viejo cascarrabias del tro porque no pasa una a los aspirantes. Palomo ha logrado, en tiempo rcord, normalizar su imagen de chico con tacones y vestido de leopardo. Y Mara asegura que “pensaba ser ms maja pero soy muy exigente”. Una experiencia que repiten.

Pasearse con ellos por la calle es una buena forma de tomar el pulso al impacto que supone que, durante diez semanas, te hayan visto en prime time una media de dos millones ciento cincuenta mil telespectadores. Porque Lorenzo, Alejandro y Mara son a Maestros de la Costura lo que Pepe, Jordi y Samantha a Masterchef. A Lorenzo Caprile, el juez que ms ha guerreado con los aprendices durante la primera temporada del talent show, le sonren, le paran, le comentan. Y l, coqueto y divertido, se deja querer. Alejandro Gmez Palomo me cuenta que “recibo bastante cario de la gente. Pero me fastidia un poco que me digan: me encanta tu programa. Y mi trabajo? Aunque es verdad que cada da acuden ms personas a visitar mi taller de Posadas”, la localidad cordobesa en la que se fragua el imparable fenmeno Palomo Spain. “A m lo que ms me ha llegado al corazn es la historia de Rosa, una de nuestras aprendices de esta segunda temporada”, me explica Mara Escot. “El ao pasado tuvo cncer y nos ha contado que ver el programa le ayud a llevar con ms entereza el duro tratamiento de quimioterapia que recibi. Sus hijas le animaban: vamos, adelante, que en la segunda temporada tienes que estar all concursando. Y lo ha conseguido, es una de las aprendices de esta temporada. En el plano ms personal, me escribe mucha gente a mi cuenta de IG y hay nias que me hacen retratos y me los envan”.

Pero la fama televisiva, ha mejorado el negocio en vuestros talleres de costura?

Palomo: Ni fu ni fa, seguimos siendo pobres.

Lorenzo: Cristina, ya sabes, el mundo de la seora es muy, muy, especial…

Mara: Para m todo esto est siendo muy positivo.

Lo cierto es que ellos han estado en Maestros de la Costura, y vuelven a estar en la segunda temporada que acaba de arrancar, por amor al oficio. “Una de las cosas ms bonitas que estamos viendo es que coser vuelve a ser un hobby”, explica Palomo. “Que tanto las nias como los nios estn pidiendo como regalo de cumpleaos o para Reyes mquinas de coser, que gracias a los aprendices del concurso tienen unos referentes con los que yo, por ejemplo, no he crecido. Se est creando ms empata con la profesin”.

Caprile cuenta que “a m me ha sucedido algo que me ha emocionado de verdad. Un da se me acerc una chica para decirme que Maestros le haba reconciliado con el recuerdo de su madre, una modista que se haba pasado toda la vida cosiendo. Nunca haba sido capaz de empatizar con un trabajo que no entenda. Gracias al programa ha desempolvado la mquina que le dej su madre al morir y ha vuelto a coser”. Lo interesante es que “estamos mostrando las bambalinas de la industria de la moda”, asegura Escot. “La gente est acostumbrada a ver las pasarelas y los editoriales de moda en las revistas, pero es ms desconocido el proceso tcnico y creativo que hay detrs de cada prenda”.

Aunque algo se mueve en el mundo de los oficios tradicionales que configuran los talleres de costura, “no hemos visto an el cambio bestial que se dio con Masterchef, cuando a los seis meses comenzaron a surgir escuelas de cocina detrs de cada esquina”, explica Jos Isasa, director de comunicacin de Shine Iberia, productora de Masterchef y Maestros de la Costura. “Porque la de costurera ha sido una profesin muy denostada durante aos en nuestro pas. Pero hay un ejemplo claro de que se est dando un cierto cambio. Cuando propusimos a la editorial Espasa hacer un manual de costura hubo muchas dudas porque no exista ninguno en el mercado espaol. Un ao despus vamos por la sexta edicin, y se trata de un libro con trucos bsicos, vocabulario y explicaciones de costura, patrones… Adems, sabemos que Burda, la revista de patrones de toda la vida que se publica desde 1950, ha mejorado sus ventas. Y que la cadena de supermercados Lidl est sacando cada mes a la venta una mquina de coser. Hemos descubierto que realmente existe una nueva aficin”.

Aunque a Macarena Rey, CEO de Shine Iberia y autntico cerebro del xito de Masterchef y Maestros de la Costura, le cost ms de tres aos colocar el programa en una cadena de televisin. Como contaba en una reciente entrevista en el dominical Fuera de Serie, “con Maestros queremos poner en valor, como hemos hecho con la cocina, el oficio de la costura, durante tanto tiempo valorado pero en los ltimos aos muy denostado. Los diseadores de Espaa se quejan de que no hay costureras, patronistas, bordadoras o modistas. Artesanos de ningn tipo. Y queremos que la gente tambin se apasione por la costura. Investigu el programa, lo estudi y cre en l al verlo y comprobar el xito que tena en otros pases como Francia o Reino Unido”.

Mara Escot es la nica de los tres jueces de Maestros que ha vivido en su casa los oficios de la costura. “Mi madre es zurcidora tejedora, de las que quedan muy pocas en Espaa, un oficio muy antiguo. Sigue en activo con su taller en Barcelona y algunos de sus clientes han sido casas como Chanel, Dior, Zegna o Santa Eulalia. El de zurcidora es el oficio ms artesano que tengo cerca porque mi madre restaura a mano mantillas, vestidos de Alta Costura… Mis tas tambin son modistas y siempre me han hecho la ropa a medida en el taller familiar. Cuando era nia mi madre me dejaba pasarme una tarde a la semana en el taller cosiendo la ropa a mis muecas. Lo que ms me relaja desde entonces es coser a mano. Hemos pasado unos aos en los que la gente slo quera ser diseadora y no modista. Ahora, en cambio, a mis hijas y a sus amigas les encanta coser”.

Cuenta Lorenzo que, en su casa familiar, “slo he vivido el buen gusto de dos mujeres italianas, mi madre y mi abuela, que siempre han vestido maravillosamente bien. Pero nada ms. Lo que a m me sala de natural era dibujar y por ese camino, que creo que es el peor para nuestra profesin, llegu a la moda. Sin embargo, hacia los 14 aos me di cuenta de que por ah no iba a ninguna parte y me apunt a la academia de corte y confeccin que tena Conchita Lucas en Madrid. Ella me ense los rudimentos del oficio”. Ms tarde llegaran los estudios profesionales en el FIT (Fashion Institute of Technology) de Nueva York. “Llegu all en 1985 como el tpico nio pijo de Madrid que se crea Valentino resucitado. El primer da me dijeron: este va a ser tu pupitre, t mismo. Y me encontr con una mquina de coser y un maniqu. Yo, aterrorizado, llam a mis padres: sacadme de aqu! Pero me qued hasta el final. Lo fundamental en esas escuelas es aprender a coser, algo que no sucede habitualmente en Espaa, donde tenemos la cultura del dibujito, del diseo, lo menos importante en esta profesin. Creo que el programa ha dejado claro que en nuestro oficio la clave est en saber construir una prenda, saber cortarla, coserla y probarla. El diseo de la prenda es casi lo de menos”.

Alejandro tampoco ha vivido directamente la cultura del taller de costura en su casa, “pero s en la de mi vecina en Posadas, que era una chica de Canarias. Yo jugaba con ella a las Barbies y vea cmo su madre le haca los disfraces. Tena una mquina y me puse a coser con ella. As es que se puede decir que me acerqu a la moda a travs de las Barbies. Tambin he visto coser a mi abuela, pero no era lo que se dice una modista fina. Ella cosa, sobre todo, bajos y cortinas”. Despus, se form en el London College of Fashion y en Central Saint Martins de Londres.

Lo cierto es que, en las ltimas dcadas, en nuestro pas ya no se ha aprendido a coser. Los ltimos restos hay que rastrearlos en la Pretecnologa (atencin al nombre premonitorio de la asignatura, antes de la revolucin de la tecnologa), una asignatura desparecida del currculo escolar en la dcada de los 80 y que slo recordamos los que hicimos la EGB. Aunque lo que all nos ensearon no pas de un dechado en el que aprendamos a hacer una vainica, un bordado o un deshilado. Aos despus, la fast-fashion y la cultura de usar y tirar relegaron a las modistas al olvido o a las tiendas de arreglos de ropa con las que muchas de ellas han logrado sobrevivir.

“En Espaa ha habido un salto generacional en el que se ha perdido este oficio”, asegura Lorenzo Caprile. “Se vena de una situacin poltica y social muy peculiar y lo ltimo que quera un sastre o una modista era que sus hijos se dedicasen a ese trabajo. Ellos se dejaban las pestaas para que sus hijos pudiesen estudiar las carreras de Medicina o Ingeniera. Trabajar con las manos no estaba bien visto en ningn nivel social. Quizs en la alta sociedad se vea como una extravagancia, pero nada ms”.

Con Maestros estamos tratando de “recuperar la cultura de la moda”, asegura Palomo, “que la gente se d cuenta de que hay una industria bastante compleja detrs. Porque a veces no se entiende por qu la ropa es tan cara hasta que no se ve el paciente trabajo que hay en todo este proceso”. De hecho, asegura Isasa, “en la segunda temporada hemos procurado que se vea ms en televisin la artesana de los distintos procesos. Porque sabemos que a la audiencia le ha gustado que hayamos entrado en los talleres, que se pueda conocer a las costureras y sus historias sobre cmo es su da a da en este trabajo”.

Los tres jueces de Maestros de la Costura tienen taller propio: Lorenzo en Madrid, Palomo en Posadas y Mara en Barcelona. “El mo est formado, sobre todo, por oficialas como a la antigua usanza”, explica Caprile. “En mi primera etapa dos de ellas, Isabel y Conchi, llegaron de los talleres de Balenciaga. Somos bastante horizontales, no hay jerarquas, todo el mundo tiene que saber cortar, coser y probar. Aunque tenemos una persona que se dedica nicamente a bordar. Tambin contamos con aprendices de las escuelas de Madrid, Valencia y Murcia, y lo que les pedimos para hacer prcticas con nosotros es que tengan un nivel medio-alto de costura”.

Para Palomo, “lo divertido de mi taller es la mezcla entre la gente de Posadas con la que yo comenc a trabajar y todos esos jvenes que traigo de la Central Saint Martins de Londres donde estudi, de Pars, Finlandia, Portugal…, nios de todas las escuelas. Tengo una jefa de taller que es la caa y que ha formado a todo mi equipo integrado por patronistas, cortadores, confeccionistas… Adems, hay algunas personas que llevan la comunicacin porque, a medida que hemos ido creciendo, he tenido que contar con profesionales externos que conociesen bien la industria”.

Os resulta complicado encontrar patronistas, cortadores, confeccionistas…?

Palomo:: Es difcil encontrar gente que sepa cortar bien.

Lorenzo: Y plisadores? Quedan poqusimos en Espaa. Tambin es arduo encontrar buenos planchadores. Yo tengo una bordadora estupenda que es venezolana: se llama Graciela y vive enChinchn desde hace 15 aos.

Mara: Yo, que hago los estampados con un par de grficos que trabajan en el taller, tengo que fabricar las telas en Italia, una pena porque antes de la crisis tuvimos muchas fbricas de estampacin en Catalua. Trabajo con diferentes talleres externos y busco artesanos segn lo que necesito para cada coleccin. Ahora, por ejemplo, estamos haciendo un tipo de bordado especial en India. Me resulta muy difcil encontrar gente que trabaje bien el ganchillo, y adems es un trabajo que se cobra muy caro. Lo que s tengo fijo es a mi bordadora, Juanita, que tiene su taller en Sabadell.

Palomo: Yo trabajo con los talleres de Cantillana, un pueblo de Sevilla donde llevan toda la vida haciendo artesanalmente los mantones de Manila. En verano puedes ver a muchas mujeres sentadas a las puertas de sus casas trabajando a mano el fleco de seda. Asumpta es una de las que trabaja para Palomo Spain.

Chanel presenta cada temporada, desde el ao 2002, la Coleccin Mtiers dArt, fuera del calendario oficial de las pasarelas, con el nico objetivo de homenajear a los artesanos que trabajan para la maison que, desde 1985, comenz a adquirir los talleres de sus principales proveedores. Primero fue el de bisutera; despus, el del bordador Lesage, el orfebreGoossens, el plumajero Lemari o el guantero Causse.

Podrais hacer algo semejante en nuestro pas?

Palomo: Ese tipo de artesana la valoran tres personas que entienden de moda. Yo creo que la gente se siente ms cmoda llevando algo que le ha visto al vecino y no con cosas tan originales. Pero a una buena bordadora, por ejemplo, en Espaa no le falta trabajo y gana bastante dinero

Lorenzo: Es verdad, las que yo conozco ganan dinero pero no levantan la cabeza de la mesa. Aunque nosotros no les podemos pagar bien. El otro da vino una seora al taller exigiendo y le dije: oiga, si quiere eso que me pide compre un Elie Saab, aunque le costar ciento veinte mil euros y no los tres mil que le estoy cobrando yo. Respecto a lo de Chanel , aqu no tenemos un buen especialista en plumas, ni alguien que te confeccione unas flores de organza en condiciones o un buen cinturonero. Aunque en Espaa somos muy buenos en el trabajo del cordobn.

En qu escuelas buscis gente para vuestros talleres?

Lorenzo: A m me gusta La Confianza, la Escuela de Sastrera de la Asociacin de Sastres de Espaa en Madrid. En Bilbao, la Escuela de Alta Costura de Javier Berroeta. Y la Escuela del Gremio Artesano de Sastres y Modistas de Valencia.

Palomo: Yo busco gente en la escuela BAU, Centro Universitario de Diseo de Barcelona, que son la caa en la enseanza de un buen patronaje.

Mara: A m me encantan los sastres que salen de la Sastrera Santa Eulalia. Recomiendo estudiar moda, pero en las escuelas espaolas no se aprende tanto de taller, de la parte tcnica del oficio, que es lo fundamental, como repetimos una y otra vez en Maestros.

Palomo: Es verdad, yo tuve que coser desde el da uno en Londres. Cuando llegu me dijeron: haz una camisa. Y te acabas buscando la vida.

Lorenzo: Este ha sido siempre un oficio que se iba aprendiendo poco a poco en los talleres. Se entraba como aprendiz y luego se pasaba a ser oficiala de mesa, oficiala de segunda y se terminaba como oficiala de primera.

Contis con algn tipo de ayuda oficial para poder mantener vuestro taller?

Palomo: No hay apoyos reales, y s demasiada palabrera y boquilla. Nuestro da a da es buscarnos la vida. Si tienes una familia que te quiera apoyar, como ha sido mi caso, tienes suerte. Yo tengo compaeros de promocin de Central Saint Martins que haciendo un trabajo similar al mo tienen un apoyo mucho mayor porque en Reino Unido hay una industria real que les apoya.

Lorenzo: Cero pelotero. No hay apoyo y, encima, cada vez es ms complicado tener gente en prcticas.

Mara: Ninguna, en absoluto.

Conocis alguna iniciativa de apoyo a los talleres que merezca la pena resaltar?

Lorenzo: Yo conozco una de la casa Valentino, pero es de mbito privado. Todos los aos hacen una especie de mini concurso para gente que no quiere ser diseador sino aprendiz. Hacen una prueba de taller y el ganador puede trabajar durante un ao en la alta costura de la casa y tiene opcin a que le contraten.





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