Una editora de moda cuenta cmo un corte garonne sigue generando desconcierto en pleno 2019

Cundo tomaste la decisin de cortarte el pelo?, me suelen preguntar al ser presentada por primera vez a alguien. A qu me dedico, si llevo unos pendientes bonitos o qu es lo que me ha trado hasta ah pasan automticamente a un segundo plano canibalizados por ese gesto, a sus ojos, audaz, intrpido y que ha puesto en peligro, de un tijeretazo, mi feminidad.

Tan drstica parece LA DECISIN que siento que la decisin que tom no fuera meramente esttica sino la amputacin de un miembro, un destierro, un boleto para ir al espacio y no volver. Por ah van los tiros… La siguiente pregunta que bien podra ser si soy extranjera, leo en su pensamiento que ser eres marciana? Con el pelo corto pasas a ser, as, la cuota de la fiesta. Con el hpster, el introvertido, la novia del capitn del equipo… T eres ya, oficialmente, «la niita del pelo corto». Siempre es extico contar con ese porcentaje en entre tus filas. Que el pelo corto en una chica acercndonos a la primavera de 2019 siga generando perplejidad me parece antediluviano, prehistrico, una aplicacin literal de la normativa esttica caverncola. No por cortarte el pelo a lo garconne (quiz as se sofistique lo traumtico de LA DECISIN) eres menos femenina.

Fue hace tantos aos que ni lo recuerdo, y creo que llegu a esto sin meditar nada ni hacer listas de pros y cons ni con nimo de penitencia como hizo David Beckham all por 2004. Creo que ocurre como con los tatuajes: no llevo ninguno pero me han contado que provocan cierta «adiccin», que nadie se resiste a un segundo. Lo que prometa ser una media melena cuando te descuidas acaba en un Sinad O’ Connor perenne porque… a ver quin tiene la paciencia de estar ms de un ao con greas mientras crece. Hace poco, paseando por la calle, una nia pequea, de unos seis aos (no tan pequea) le dice a su madre: mira mam, un nio con los labios pintados. Me hizo gracia la nia, me sorprendi la madre. Que no respondiera de manera didctica: «no es un chico, slo tiene el pelo corto». Antes o despus su hija tendr que enfrentarse a un escaparate de Alessandro Michele para Gucci.

Aqu unas pautas para aminorar el shock y algn que otro prejuicio:

Las ms empticas con estos cortes suelen ser las personas mayores. «Yo lo llev as», dicen nostlgicas. Es ms antiguo que el TBO y no una moda radical salida del barrio de Malasaa. Tirando de archivo de fotos familiares encontrars a tu abuela con un corte ms cool que el de la modelo de la ltima campaa de Dior, Ruth Bell.

Si tienes reparo en sesgar tu melena (que no tu atractivo) sta es la temporada en que te sentirs ms apoyada por la tendencia.

Modelos como Saskia de Brauw, Cleo Cwiek, Vivienne Rrohner… en Miu Miu, Prada o Givenchy te darn la razn, y una posible respuesta a la pregunta del milln. Por qu tomaste la decisin? Porque soy del clan del O Prada o nada.

Aunque el entorno se empee en hacer hincapi en lo fcil que debe de ser llevar un corte as, que slo requiero lavarlo y ya est, la realidad es que es una esclavitud. Si lo quieres llevar siempre bien, necesitas retocarlo cada mes, lo que implica que si no eres Eduardo Manostijera, o su novia Winona (que tambin lo llev corto en los 90 y le sentaba de maravilla) es un gasto en peluquera que esta vez s puede condicionar LA DECISIN.

No puedes hacerte coleta, claro est, as que los bad hair days son verdaderamente terribles porque no hay coletero de Sophie Buhai que camufle la evidencia.

No lo vamos a negar. Aporta un toque afrancesado (aqu va un: critico los prototipos pero me muevo en ellos) de pelcula de Juliette Binoche que consigue que no necesites ms informacin en tu look. La llevas toda encima, como el chico con gafas de carey de Oliver Poeples. Todo el mundo pensar que t vas camino de la filmoteca y l a preguntar si ha llegado lo ltimo de Beigbeder.

S en Pars o Londres, quiz. Menos en Espaa. Otra dosis de genricos estereotipados, lo s, pero me consta. Es un hecho. A mi pesar. En los pases mediterrneos (expresin abstracta que suena a desierto y no hay quin acote) funciona mejor el melenn. Otras alternativas son menos «comerciales».

Afortunadamente. Nadie querra perderse la coleccin en terciopelo y perlas de Jennifer Behr o de raso y cristales de Miu Miu. No pienses en la diadema como algo funcional. Es tu corona, ms que merecida.

Rojos o anaranjados, el labial es un imprescindible si pasas a engrosar las filas de quienes soamos con fotografiarnos con un parche-trbol como Mia Farrow. No porque tengas que compensar o equilibrar nada sino porque el pelo siempre arropa, te «arma». Para no sentirte tan desnuda, el Morange de M,A,C por ejemplo, o The Queen, de Charlotte Tilbury, achispa.

Te levantas y, al mirarte en el espejo, descubres con horror que no hay peluqueras de guardia y tu pelo se ha hinchado a traicin. Tenamos que haber empezado por aqu. Si tomas LA DECISIN busca siempre un peluquero-psiclogo con agenda flexible, que se haga cargo de la angustia que supone haberte dormido con el corte perfecto y empezar el da con peluca, que te haga un hueco entre que lavo a X y pongo el tinte a Y No hay cosa ms irritante para alguien con pelo corto que esos peluqueros estrella (Vidal Sasson ya hubo uno) ms solicitados que una mesa en El Bulli.

Leo en las Memorias de Roman Polanski: «cuando suger que el propio Vidal Sassoon se trasladara a Hollywood en persona para cortarle el cabello a Mia Farrow, Bill Castle decidi convertir la ocasin en una espectacular oportunidad grfica para la prensa de Hollywood. Se instalaron unas gradas en un escenario de sonido, y all, en presencia de los fotgrafos y los equipos de televisin, Vidal Sassoon le cort los rizos a Mia. A lo largo de todo el proceso, Mia, se dedic a atacar verbalmente a la prensa por tomase la molestia de cubrir un acontecimiento tan insignificante en lugar de destinar sus energas a la apurada situacin de los indios norteamericanos».

Pues eso, a quin le importa si yo me corto o no los rizos.





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