• Elisa lvarez @elisa_espejo

Despus de tres das viviendo el CAMINO DEL ROCO como «infiltrada» en la Hermandad de Sevilla, acab subida a una carreta del lejano Oeste, vestida de gitana como una ms y disfrutando de guitarras, cantos y Avemaras al atardecer. Me bautizaron en el ro Quema como Melva Marismea (porque rima con TELVA) y hasta me compusieron unas sevillanas que terminaron por convertirme -irremediablemente- en rociera.

Cuando el conocimiento del Roco de la que firma estas lneas se reduce tan solo a la medalla que cuelga del retrovisor de un coche (el de mi padre) y a las imgenes perdidas en la memoria de una Carmina Ordoez lavndose los pies con Coca-Cola (o era cerveza?) al salir del ro Quema, decidir vivir el Camino del Roco junto a la hermandad de Sevilla, resulta una aventura emocionante. Dormir a la intemperie?, tendr que llevar comida para tres das?, me podr duchar?, cmo tengo que ir vestida? Esto ltimo me tena sin dormir. Mi amiga Frida Beca ya me explic en su da «que a la Feria una va pa lucirse», pero al Roco la gente va a rezar, a caminar junto al Simpecado en ratitos de silencio, pero tambin a charlar, cantar, bailar, a tomar cervecitas y a pasarlo bien. Hay que ir cmoda y ligera, con falda o bata rociera, zapatillas (o botos), mantoncillo, flores en lo alto de la cabeza y una rionera de piel.

La romera del Roco se vive por tradicin popular desde hace siglos. El primer documento que se conserva de la Virgen del Roco es del ao 1335 y en el siglo XVII empiezan a surgir las hermandades, que cada ao, el fin de semana de Pentecosts, acuden a la aldea de Almonte (Huelva) para venerar a la Blanca Paloma o a la Reina de las Marismas, como la llaman. Cada hermandad tiene su propio recorrido y la mayora van con carretas tiradas por bueyes. Solo las de Cdiz y Huelva utilizan mulas. En total, 121 hermandades, y algunas de ellas vienen incluso de fuera de Espaa, como la de Bruselas.

Los das de camino dependen de lo lejos que se est de la aldea. La hermandad de Crdoba, por ejemplo, camina durante nueve jornadas, la de Huelva, dos, y con la de Sevilla caminaremos tres das, de jueves a sbado, aunque para muchos el camino de verdad es ida y vuelta.

El punto de encuentro para la salida es la iglesia del Salvador, la casa Hermandad. Despus de la misa de romeros a las 7.30 de la maana, los romeros ponen el Simpecado -el estandarte de la Virgen del Roco que durante el ao descansa en una de las capillas de la iglesia-, en una carreta de plata tirada por bueyes. Le siguen otras carretas de mil colores, que parecen salidas de La Casa de la Pradera. Un espectculo al que se unirn caballistas, coches de caballos y carriolas.

May y Alejandro, el matrimonio sevillano de la hermandad que nos ha acogido -el equipo de TELVA lo formamos Toni (fotgrafo), Rafa (cmara), y yo-, nos regalan la medalla del Roco con cordn verde y blanco en las que la previa mandaron grabar nuestros nombres. Las mujeres van guapsimas con sus vestidos de gitana de colores, pendientes vistosos y flores en el pelo. Ellos con camisa y sombrero cordobs. Me presentan a Quino, guitarra al hombro y dueo de una voz maravillosa. «El camino tiene un punto de penitencia que me gusta. Si fuese todo cmodo y fcil, te aseguro que no vendra», confiesa.

Cuando cruzamos el puente de San Telmo es emocionante oir las guitarras, palmas, panderetas y distintas voces de los romeros, todos a una y a pleno pulmn, cantando sevillanas que hacen referencia al camino: la brisa marismea, el sudor de unas huellas por el camino, olor a primavera, a cada paso que doy estoy ms cerca de Ella…

Dirigiendo los bueyes del Simpecado est Manuel -el carretero de la Virgen-, un hombre de campo del pueblo sevillano de Benacazn. «Llevo 56 aos haciendo el camino. La primera vez me trajo mi madre en el ao 1958, y fue la nica que vine con ella porque la perd un ao despus, con 4 aos. Siempre he pensado que me trajo para que me aficionase a esto. Despus fui con mi padre, y slo he faltado una vez, cuando hice la mili y me pill en un barco en Palma de Mallorca», recuerda. Sus bueyes tiran de la carreta de plata -que pesa tres toneladas- y son los que marcan el ritmo del camino. Ha tenido que entrenarlos a lo largo del ao para que aguanten bien estos das, «igual que hacen los costaleros a partir de enero para llegar en forma a Semana Santa». An as, lleva una yunta de repuesto con otros dos bueyes, que cada cierto tiempo paran para descansar, ocasin perfecta que aprovecha el acompaamiento para bailar, cantar, tomar unas cervecitas y sacar de la carreta queso, jamn y hasta langostinos…

En una de estas paradas me encuentro con la modelo Laura Snchez que lleva haciendo el camino diez aos. «La primera vez que vine fue en el 2002. Para m estos das son de convivencia y aunque hay muchas formas de vivirlo, cada ao es diferente», cuenta. Lleva un alfiler de la Virgen y tres medallas del Roco: la suya, la de su hija Naia y la de un amigo que no ha podido acudir este ao. Viene con la hermandad de Sevilla, otros aos lo ha hecho con Huelva, donde el ritmo de las mulas obliga a los romeros a caminar ms deprisa. «Su entrada en Almonte de Huelva es impresionante -me cuenta-, todos los hombres con chaquetilla blanca, una imensa polvareda alrededor del Simpecado y muchsimos peregrinos (es de las hermandades ms numerosas)». Aprovecho para preguntarle por los diseadores de vestidos de flamenca que estn ahora mismo ms de moda y me habla de ngela y Adela, El Ajol y Jos Hidalgo. Otras mujeres de la hermandad sealan a Juana Martn, Roco Peralta y Roco Olmedo.

Me fijo en una chica de unos 20 aos que no se separa de las ruedas de la carreta de plata donde el polvo del camino es muy molesto. Alejandro me explica que «las promesas son una cosa muy personal y se hacen para agradecerle un favor a la Virgen o para pedrselo. He conocido a personas a las que les gusta mucho conversar que han hecho el camino de ida sin hablar, algunos que no toman ni una gota de cerveza en los tres das y otros que deciden no acudir al Roco, que para m es el sacrificio ms grande, mucho ms que meterse un garbanzo en el boto».

Lo ms divertido del camino es compartirlo, aprender de la gente del campo, descubrirlo por las letras de las sevillanas, admirar la destreza de nios de menos de 10 aos sobre el caballo, escuchar las historias de cada uno y comprobar lo expertos que son los andaluces en disfrutar de la vida, cuando, en una de las paradas, Vctor saca un camping gas para hacer unas gambas a la plancha.

Al atardecer se reza el rosario, y entre las decenas de Avemaras, algunos espontneos se arrancan a cantar a la Virgen con tanto sentimiento que a cualquiera se le pondran los pelos de punta. Llegamos a Cuatrovitas cuando ya es de noche, las mujeres se han puesto sobre los hombros una toquilla de lana o unas chaquetas cortas de pao. All nos espera la carriola donde dormir junto a otras personas de la hermandad. Rafa y Toni pasarn la noche en la carreta -previo desenganche de los bueyes-, todo un privilegio que Alejandro y Manuel generosamente les han cedido. El espritu de fraternidad de la hermandad podra tener de fondo la sevillana rociera de Los Romeros de la Puebla que dice: Y si acaso sientes fro dentro de tu corazn, mira qu gente ms buena tienes a tu alrededor. Lo que podramos adelgazar por caminar tantas horas se compensa por la insistencia en darnos de comer de todo y a todas horas. Si se nota el cansancio nos animan a que subamos al carrito tirado por caballos, donde han puesto un dispensador de turnos -como en la carnicera-, para pedir la vez, y hasta Quino me compone una sevillana: «Que me gusta en el camino esta tapita de melva, e invitar a mis amigos, inclusive a la de TELVA. Y a ella le gusta to, beber, cantar y bailar, haga calor o haga fro, yo creo que el ao que viene tambin se viene al Roco».

Dormimos pocas horas y antes de amanecer las mujeres salen de las carriolas y carretas a maquillarse en grupo, y a colocarse las flores y peinas en el pelo. A las 7.00 estamos de nuevo en camino. A medioda llegamos al ro Quema, donde los caballos chapotean en el agua para refrescarse. Nos bautizan por ser nuestra primera vez, y me llaman melva marismea (de nuevo la rima con TELVA). Una salve cantada a la Virgen, unos vivas en mitad del ro, abrazos y muchas lgrimas. «El paso del Quema es como una frontera no escrita -me cuenta Quino-, donde el romero vive con mucha emocin el estar cerca del Roco»; «no s explicarlo -comenta Marta- pero es un momento donde se tiene muy presente a la gente que ya no est»; «es como el reseteo del ao» -aade Magda-, que perdi a su marido hace un ao.

Al da siguiente sobre el puente del Ajol, Toni, el fotgrafo -tan ajeno como yo a los folclores andaluces en su Barcelona natal-, se conmueve viendo cmo crece la emocin de los peregrinos a solo 2 kilmetros de la ermita. Las calles de albero de la aldea son el escenario perfecto para rodar una pelcula de John Wayne. Las distintas hermandades esperan por riguroso turno de antigedad su presentacin, y por fin le toca a Sevilla. Las guitarras suenan y las voces se rompen: Largo ha sido el camino, an ms larga la espera, pero lleg ese da que yo esperaba… En medio de la multitud, con Magda y Macarena a mi lado, las acompao en un llanto que no puedo, ni hago esfuerzos por reprimir. Despus de entrar a la ermita para ver a la Virgen de cerca, volvemos a la casa Hermandad, donde el domingo se descansa a la espera del salto a la Virgen la madrugada del lunes. El equipo de TELVA se vuelve a Madrid pero con su cabeza y corazn en el Roco, tanto, que en los stories de Toni descubro la imagen del Simpecado de Sevilla con un Viva la Blanca Paloma!

Bata rociera: no es una prenda de noche. Es un vestido ligero y amplio con volantes, que facilita caminar con comodidad a las peregrinas.

Capote: no tiene nada que ver con los toros. Es un impermeable largo verde caza para los das de lluvia, con la parte de arriba en forma de capa.

Carriola: especie de rulot XXL a remolque de un tractor, donde hay literas o espacio para dormir (la capacidad es como para unas 10 personas), ducha, bao y armarios. Los que no tienen carriola duermen en tiendas de campaa, en carretas o al raso.

Chaqueta Marsells: chaqueta corta cruzada bicolor, de pao gordo o tweed y doble botonadura, que llevan las mujeres a primera hora del da o al anochecer.

Simpecado: insignia de la Virgen del Roco que tienen todas las hermandades y que en el camino custodian en una carreta tirada por bueyes. El de Sevilla es de terciopelo verde, hilos de oro y seda y la imagen de la Virgen, de plata repujada y marfil. Su carreta tambin es de plata y va siempre adornada con flores.

Reunin: cada hermandad est dividida en distintos grupos a los que llaman reuniones, que facilitan la organizacin.





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