Hoy el mundo de la moda amanecía de luto tras el fallecimiento de Karl Lagerfeld. Si en Chanel será Virginie Viard su sucesora, gran parte de su fortuna parece que recaerá en su gata Choupette. Excentricidades del kaiser.

De raza birmana y enormes ojos, Choupette podría convertirse desde hoy mismo en la gata más rica del mundo y es que Karl Lagerfeld habría compartido con su círculo cercano la decisión de declararla su heredera, algo que entraña ciertas trabas legales.

Más allá de una relación dueño-mascota lo que Karl Lagerfeld sentía por Choupette era devoción. Inspiración para sus colecciones, ” es el centro de mi mundo. Hay algo icónico en ella. Su forma de moverse. Solo quien la conoce puede entenderlo. Es una inspiración para la elegancia”, decía el diseñador sobre su gata, mejor dicho, sobre su musa.

Más allá de ser la potencial heredera del kaiser, ella ya tenía su propia fortuna, con una cuenta a su nombre y sustanciosos contratos millonarios. Pero no te la imagines anunciando pienso, como buena celebrity minina nada de hacer “anuncios de comida y cosas por el estilo, es demasiado sofisticada para hacer algo así”, comentaba Lagerfeld, que a las multitareas de director creativo, diseñador y fotógrafo añadía las de mánager de su propia gata. Algo que como cada uno de sus oficios supo rentabilizar como nadie.

Por dos posados, uno en colaboración con la marca de cosméticos coreana Shu Uemura y otro para el calendario de coches Vauxhall Corsa, Choupette llegó a embolsarse tres millones de euros. Toda una instagramer, su cuenta (@chupettesdiary) tiene más de 124 mil seguidores y hasta ha ejercido de periodista contando sus aventuras en The Karl Diary.

A la hora de heredar parece que la gatita legalmente no lo tendrá fácil. En Francia, donde reside, está prohibido designar a un animal como heredero, algo que no ocurre en otros países como Alemania donde en 1992 la condesa alemana Karlotta Liebenstein tomó la polémica decisión de dejarle toda su fortuna (328 millones de euros) a su pastor alemán.

Pero que no tema Chouppete por un su nivel de vida porque parece que lo único que va a echar de menos ( y ya es mucho) son los mimos de su dueño. “Si me pasará algo la persona que cuidará de Chouppete no estará precisamente en la miseria”, declaraba hace años el diseñador que al igual que ha dejado atado el futuro de Chanel ya habría designado un cuidador pudiente para que no le falte de nada a su fiel amiga.





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