Gorguera, encaje, lazo romntico? Inspirados, no se sabe si en los cuellos de lechuguilla de El Greco, en las damas victorianas y las burguesas retratadas por Sorolla y Singer Sargent, o en los bohemios poetas malditos, los cuellos altos y rizados vuelven. Quin ha dicho que son rancios?

Alberta Ferretti, Nina Ricci, Gucci o Isabel Marant no han coincidido en balde esta temporada otoo-invierno. El cuello rizado o gorguera vuelve con fuerza, por romntico y porque favorece y da luz a la cara al enmarcarla. Y aunque sus diseadores sean internacionales, el origen no puede ser ms espaol.

La gorguera es, en sus inicios, en el siglo XIV, un pauelo fino que cubra el cuello o el escote. Gasas, muselinas, pliegues y bordados en oro las enriquecan en la vestimenta de las clases altas. Desde comienzos del siglo XVI la gorguera toma la forma de un cuello alto rizado, que se llama de lechuguilla -incluso de lechuguilla escarolada, todo el «universo ensalada» en un cuello- , y su uso se extiende a los caballeros, explica Ana Cabrera, responsable de las colecciones histricas hasta el siglo XVIII del Museo del Traje de Madrid. Nos viene a la cabeza el Caballero de la mano en el pecho, de El Greco, la bella Isabel de Portugal de Tiziano, los retratos de los primeros austrias, Felipe II y Felipe III, o la Leccin de anatoma de Rembrandt.

Pero la gorguera se desmadr, se hizo enorme, incmoda. Rematados por magnficos encajes, el coste de los cuellos era astronmico, un signo de riqueza y de poder, describe la historiadora Carmen Berns. Exiga llevar el cuello rgido, el pelo en alto, sin pendientes ni un centmetro de piel a la vista. Su dimetro lleg a tal desproporcin que los mangos de las cucharas deban alargarse para que las lites pudieran llevarse la comida a la boca. Como Isabel I de Inglaterra, que pareca llevar la cabeza sobre una bandeja. Desnudarse, liberarse de esos vestidos-crcel, deba de ser un autntico placer, an en los glidos castillos ingleses.

En 1623, por decreto, y para evitar los excesos a los que se haba llegado, Felipe IV oblig a sustituir los cuellos de lechuguilla por la golilla con valona, un cuello de encaje desvado y poco favorecedor. Dejar el cuello libre trajo consigo varios cambios, entre ellos que algunos hombres se dejaran el pelo largo.

En el siglo XVIII, ante la decadencia poltica de Espaa y el auge del absolutismo monrquico, Francia toma el relevo y tambin se convierte en capital de la elegancia. Y mientras en Espaa triunfan los majos y majas que retrat Goya, en Francia, y por contagio en las cortes europeas, los vestidos femeninos adquirieron lneas ms sueltas y vaporosas, reflejo de la transicin del barroco al rococ, que llega al mximo con la reina Maria Antonieta y su modista, Rose Bertin. Madame de Pompadour realzaba el cuello con un terciopelo adornado con una flor o una joya. El manual de uso no ha cambiado demasiado a juzgar por la imagen de la izquierda.

Pero no es hasta el siglo XIX cuando volvemos a ver los cuellos rizados, en la poca victoriana. Miriaques, crinolinas y polisones ocultan la forma del cuerpo femenino. 1858 marca un antes y un despus en el mundo de la moda, cuando Charles Frederick Worth abre el primer taller de costura de la historia. Lleg a contar con nueve reinas entre su clientela, entre ellas la emperatriz Eugenia de Montijo y la Reina Victoria, «la Olivia Palermo de nuestros das«, afirma el comisario de exposiciones Eloy Martnez de la Pera. Puso de moda, por ejemplo, los cuadros escoceses, que tambin vuelven esta temporada.

El vestuario femenino se suaviza a lo largo del siglo XIX, aunque siguen mandando los rgidos corss y los incmodos sombreros. La vuelta de los cuellos rizados y las lazadas tuvo que ver con el Romanticismo, y su defensa de la nacin, el renacer de las epopeyas antiguas con Walter Scott, el neogtico, los prerrafaelistas en Reino Unido, y ms tarde los simbolistas y los poetas malditos franceses, inspiraciones que hoy revisitan los diseadores: Jane Austen y sus heronas pisan la calle en el siglo XXI de la mano de Lorenzo Serafini para Philosophy. Miss Dalloway, tal como la pens Virginia Woolf, sale del libro y elige las flores para su fiesta, vestida por Nina Ricci. Verlaine y Rimbaud, ms malditos que nunca, las acompaan. Chopin pone la banda sonora. Vuelven as las puntillas alrededor del cuello y las blusas romnticas, con bordados, plastones, chorreras, cintas y encajes. Qu tejidos veamos en el XIX? «Solan ser telas blandas, como muselina o crespn de seda, crpe de chine, chiffn…», cuenta Marta Blanco Carpintero en un estudio para el Museo del Traje. Para el modista Lorenzo Caprile la gorguera es muy efectista para el vestuario de teatro o para un vestido de novia, pero incmodo en la vida real, adems de difcil de conservar en buen estado, ya que «exige encaonar cada pliegue, un trabajo de taller que ya no se hace. Por eso se lleva ms el estilo bohemio, con encajes y lazadas en plumeti, algodn, seda o incluso lana, ms fciles de lavar y conservar».

En la segunda mitad del siglo comienzan las reinvindicaciones femeninas. La industrializacin no slo afect a la mujer obrera sino que las burguesas ven sus roles alterados y demandan una mayor educacin y tambin mayor comodidad en la indumentaria. «En 1848 se celebra en Nueva York la primera convencin por los derechos de la mujer y en 1869 John Stuart Mill publica The subjection of women, que reinvindica un papel ms activo de la mujer en la sociedad«, explica Rodrigo de la Fuente, comisario de exposiciones.

Amantes de la moda, los pintores Joaqun Sorolla en Espaa y el americano John Sirgen Sargent en Pars y Londres son los cronistas perfectos de los cambios en la indumentaria de finales del siglo XIX y principios del XX. Sorolla retrata a su esposa Clotilde, o a su hija Elena, en 1909, con una tnica amarilla, el mtico vestido Delphos de Fortuny, que l mismo haba adquirido en Roma para ella.

En el arte apreciamos que los nuevos corss con ballenas realzan el pecho y marcan la cintura, acentuando la redondez de los glteos; es la nueva silueta, denominada en S, caracterstica del Modernismo y el Art Nouveau. Desde 1906 Paul Poiret es el modisto que libera a las mujeres del cors y crea prendas ms desestructuradas y cmodas, con vestidos de una sola pieza que permiten elevar el talle y ya no marcan las formas femeninas.»Para Poiret lo importante era tener una buena figura, delgada y estilizada, de forma natural gracias a la dieta y el ejercicio fsico y no por llevar un buen cors», aade Rodrigo de la Fuente. Nuevos tintes permiten la llegada de los colores primarios a la ropa femenina. Poiret, gran amigo de los Fauvistas, los emplea y populariza, lo que da modernidad a sus diseos.

La Belle poque llega a su fin con el inicio de la Primera Guerra Mundial, y triunfa la funcionalidad. En 1912 Elizabeth Arden abre su primer saln de belleza en Nueva York. La mujer delicada, recluda en su casa y mortalmente incmoda con su vestimenta est a punto de extinguirse.

La gorguera va y viene en estos ltimos aos -explica Caprile-, y recuerda, por ejemplo, el desfile primavera 2006 de John Galliano para Dior, en el que las modelos llegaban en tren, a la manera del Orient Express: desde una Linda Evangelista vestida de Ana Bolena a la india nativa americana representada por Eugenia Silva, pasando por elegantes damas de comienzos de siglo, abrazadas por sedas y pieles y… gorgueras. O el ltimo desfile de Maria- Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli para Valentino en junio de 2016, homenaje a los 400 aos de la muerte de Shakespeare, donde el solemne terciopelo negro y los cuellos de lechuguilla impresionaron a los presentes tanto como la de este o/i. Larga vida a la gorguera!

Esta es nuestra eleccin:





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1 comentario en “Una blusa de estilo bohemio es todo lo que necesitas esta invierno”

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